Conozca el rent back: más liquidez para su empresa

rent back

Su empresa vende el equipo adquirido sin dejar de utilizarlo, paga una cuota 100% deducible en la oficina fiscal y refuerza el flujo de caja para otros fines: esto es el rent back. ¿Le parece beneficioso?

Cuando llega el momento de adquirir o renovar equipos, muchas PYMES prefieren hacer un esfuerzo financiero y comprar lo que tienen a su disposición de manera más reciente. El objetivo de esta opción es legítimo: marcar una diferencia frente a la competencia y obtener la debida recompensa a través del aumento de los negocios y de un mayor crecimiento. Sin embargo, sin lugar a dudas, este esfuerzo representa para las empresas una pérdida de liquidez a corto y medio plazo. En los tiempos que corren es crucial mantener un flujo de caja adecuado para que las operaciones continúen funcionando sin sobresaltos.

Tarde o temprano llegará el día en que la falta de liquidez se convertirá en un gran problema, sin que se vislumbre una forma rápida de obtener el deseado capital para hacer frente a las obligaciones legales o a las necesidades de última hora. En realidad, hay una forma: se llama rent back y es una práctica desconocida para la mayoría de las PYMES, a pesar de las evidentes ventajas que les proporciona.

 

¿Qué es el rent back?

El rent back puede ayudar a cualquier empresa a superar una situación de crisis o de flujo de caja limitado. ¿Cómo? A través de la venta de los equipos a una entidad arrendadora por un determinado valor. La empresa de renting se transforma en la propietaria de los mismos y cobrará una mensualidad a la ahora empresa arrendataria por la respectiva utilización, durante el plazo negociado.

Esto se aplica a cualquier tipo de empresa, independientemente de la dimensión o sector de actividad. Desde pequeños negocios hasta PYMES, pasando también por entidades gubernamentales y agencias públicas u organizaciones sin fines de lucro, todas pueden obtener liquidez con el rent back de los equipos, entre otras ventajas.

El principio también se aplica a cualquier tipo de equipo que haya sido adquirido, sin importar la antigüedad del mismo. Es normal que una empresa compre equipos –ya sea desde informáticos hasta maquinaria pesada– y quiera cumplir lo antes posible con la expectativa de que la economía mejore rápidamente, y así poder amortizar o hasta rentabilizar la inversión mientras queda libre de otra prestación. Sin embardo, puede suceder que pasado algún tiempo se constate que el mercado se mantiene estancado y que esa apuesta fue hecha demasiado tarde. En lugar de vender y asumir las pérdidas, puede solicitar un rent back y comparar los escenarios.

 

Otras veces compra equipo y quiere cumplir lo antes posible con la expectativa de que la economía mejore, pero pasado algún tiempo constata que el mercado se mantiene estancado y que esa apuesta fue hecha a destiempo.

 

El rent back no implica ninguna interrupción en el negocio, sólo contempla una transmisión de propiedad de los equipos. Estos dejan de ser considerados activos de la empresa, por lo que podrá deducir en su totalidad los correspondientes gastos en concepto de IVA y de IRPF.

 

¿Cómo funciona el rent back?

El rent back implica siempre que la entidad prestadora del alquiler compre el equipo que ya fue adquirido previamente por la empresa que lo solicita. Después de llegar a un acuerdo, las partes celebran un contrato de arrendamiento que establece los términos acordados, en particular en lo que se refiere a los valores, las mensualidades y los plazos para el reembolso.

Normalmente, los proveedores de alquiler sólo considerarán el rent back para equipos adquiridos en un período de tiempo más reciente, pero no siempre esta es la regla –dependerá siempre de la evaluación que se realice caso por caso. Los períodos de reembolso también serán más cortos o más largos, dependiendo de la combinación de dos factores esenciales: la liquidez inmediata deseada y la capacidad de cumplimiento mensual.

 

Definida como arrendamiento operativo, la empresa arrendataria podrá deducir al 100% los pagos en forma de gastos en concepto de IVA e IRPF.

 

Una vez concretado el rent back, la entidad ahora propietaria clasifica la relación comercial como un arrendamiento operativo, lo que permite a la empresa arrendataria deducir al 100% los pagos en forma de gastos en concepto de IVA e IRPF.

Si tuviésemos que resumir las ventajas del rent back, podríamos hacerlo en los siguientes cinco puntos:

  • Ofrece beneficios fiscales y de flujo de caja;
  • Tiene una mayor viabilidad financiera;
  • No requiere ningún desembolso inicial en efectivo;
  • Contempla cualquier tipo de contrato de arrendamiento; y
  • Proporciona términos negociables.

Por lo demás, sólo hay un factor a considerar: los criterios de aprobación pueden ser más costosos frente a otros procesos.

 

Una opción para tener en cuenta

Más importante que ser dueño del equipo, es tener la posibilidad de usarlo como si le perteneciera pero sin todos los costos asociados –y aún con la ventaja de liberar capital para otras cuestiones más importantes. Es un proceso que muchas empresas no conocen, pero que está realmente disponible a través de empresas como Liqui.do.

Aunque mayormente las empresas que se encuentran bajo un apretón financiero son las que utilizan este sistema, no son sólo estas las que pueden aprovechar el rent back. Incluso una empresa con un flujo de caja sólido puede optar por utilizarlo para luego invertir ese dinero en otras áreas igualmente importantes sin necesidad de tocar sus finanzas; expansión, consolidación en el mercado, comercialización, adquisición de nuevos clientes o investigación y desarrollo son sólo algunos de los diversos objetivos a los que las empresas se enfrentan directa o indirectamente durante su recorrido.

Si el rent back ha despertado su interés, sea cual sea la situación de su empresa, elija bien a su socio a la hora de negociar su contrato. En el caso de Liqui.do, los equipos no tienen más de 1 o 2 años y la compra puede hacerse inmediatamente. Su empresa vende el equipo a Liqui.do, refuerza la liquidez y paga una renta por el uso, con todas las ventajas fiscales que el renting permite. Tan simple como esto.