Leasing vs. Renting: conozca las diferencias

Leasing vs. Renting

Saber distinguir las diferencias entre estas dos modalidades es una duda común en el universo de las PYME. Hablemos entonces sobre renting vs. leasing y de todo lo que tiene que saber sobre alquiler de equipos.

 

 

Si su PYME requiere nuevos equipos, es natural que ya haya comenzado a analizar todas las opciones que están a su alcance. En definitiva, no solamente de crédito y pagos al contado se compone el mercado. Aquí es donde el renting y el leasing financiero entran en la escena, en el alquiler de equipos como opción alternativa y lógica bajo ciertas condiciones.

Conviene desde ya aclarar que el renting no es un crédito, es solo un alquiler y nada más que eso. El cliente recibe el equipo en sus instalaciones y lo utiliza como si fuera suyo y paga un aquiler al efectivo propietario (que cede el uso a cambio de esa mensualidad) durante un período previamente acordado.

La modalidad del leasing es similar, y puede definirse como un sistema de alquiler y financiación de equipos. La gran diferencia es que en este caso hay una intención de adquisición del equipo al final del contrato mediante el pago de un valor remanente, algo que no sucede en el renting.

Veamos entonces más en detalle cada una de estas modalidades y de qué forma se pueden adaptar a sus necesidade

 

Leasing vs. Renting

Renting y leasing tienen una gran ventaja en común: permiten el acceso al mejor y más reciente equipo sin ninguna inversión inicial. Estas son excelentes noticias para las empresas que desean ser más modernas y competitivas sin que esto suponga una pérdida considerable de liquidez (ya que mantienen el capital disponible para afrontar otros desafíos fundamentales para su crecimiento o incluso hacer frente a otras cuestiones más complicadas) y la participación con obligaciones y el pago de tasas y comisiones que el crédito normalmente implica.  Sin embargo, nos sirven para cosas diferentes.

 

Renting

El renting se asume como una modalidad de alquiler de equipo más libre y no vinculante.  En la práctica, consiste en dar al cliente la posibilidad de aquilar los equipos pretendidos como si fueran suyos, pero sin que esto implique desembolsar el flujo de caja y beneficiándose al mismo tiempo de claras ventajas fiscales.

Esto significa que el renting no requiere ninguna entrada inicial, y  el cliente solo asume el pago de una renta fija previamente planificada y durante cierto tiempo también previamente acordado – generalmente entre 12 meses y 7 años -, y este coste es 100% deducible de IVA e IRPF.

Al final, solo debe informar a tiempo a la entidad arrendataria -la efectiva propietaria del equipo- de que no pretende seguir utilizando los equipos, o inclusive si pretende reemplazarlos por otros más modernos y productivos a través de un nuevo contrato de renting.

Dicho esto, el renting no solamente no requiere ningún tipo de crédito ni entrada inicial, sino que tampoco prevé ningún valor remanente o la adquisición del equipo obsoleto.

 

Leasing

El leasing es en general todo lo que acabamos de decir sobre el renting, pero con una gran diferencia: en el leasing financiero hay una intención subyacente de comprar el equipo al final del contrato, algo que no ocurre en el renting.  Para concretar esa propiedad efectiva, el cliente tendrá que pagar lo que se llama valor remanente.

Esto plantea dos tipos de cuestiones.  Por una parte, una mensualidad más baja, tendencia más optada por las empresas, que lamentablemente lidia en su gran mayoría con dificultades de tesorería, puede significar un valor remanente más alto, por lo que las PYME deben prestar mucha atención a esta cuestión antes tomar una decisión. Por otro lado, la propiedad efectiva hace que el equipo pase a considerarse como un activo de la empresa, perdiendo el acceso a los beneficios fiscales que se le permiten durante el renting – además de que pasa a tener que preocuparse por cuestiones como la logística, el mantenimiento, el espacio ocupado, la depreciación en una posible venta frente al valor invertido y hasta con el fin de vida útil del equipo: ¿qué hacer con el equipo cuando se dañe ocasionalmente o cuando ya no tenga utilidad?

 

¿Cuáles son las ventajas del aquiler de equipos?

 

No desequilibra las cuentas de su empresa.

Por regla general, el arrendamiento le permite alquilar un equipo que no puede comprar, o también que no quiere comprar.  No tendrá que hacer ningún pago inicial y la renta mensual, generalmente, es más accesible frente al valor asociado a cualquier préstamo comercial o línea de crédito bancario.

 

Mantiene su empresa moderna y competitiva.

Tendrá acceso al equipo más avanzado, y podrá reemplazarlo periódicamente por otro más nuevo en el caso del renting, con solo devolver la tecnología obsoleta al final del contrato y renovarla en un nuevo contrato. También puede optar por adquirir las soluciones pagando el valor remanente en el caso únicamente del leasing.

 

Libera y da flexibilidad al flujo de caja de su empresa.

Descapitalizar su PYME con la compra de equipos puede que no sea la mejor estrategia, sobre todo cuando sabemos que gran parte de las PYME se enfrenta a cuestiones de tesorería. Evite realizar pagos iniciales y utilice ese dinero para reforzar el stock o guardarlo simplemente para pagar cuentas y sueldos.

 

Proporcione a su empresa el acceso a claras ventajas fiscales.

Al firmar un contrato de alquiler operativo o arrendamiento financiero que implique el uso de equipos en las instalaciones de su empresa tal como si fueran suyos, estará beneficiando a su empresa desde el punto de vista fiscal: no sólo las rentas son fijas y fáciles de planificar, sino que también son 100% deducibles.

 

Proceso de evaluación más rápido y menos burocrático.

Esto no significa que el estudio y análisis sean poco incisivos. En efecto, hay una metodología sólida que permite medir la capacidad que las PYME tienen para cumplir el plan de pagos asociado al contrato, solo que esto se hace de forma más rápida, menos burocrática y, por lo tanto, más satisfactoria.

 

¿Cómo elegir la mejor opción?

Dicho esto, la decisión entre optar por renting o leasing debe partir siempre del análisis de las necesidades y de las motivaciones de cada empresa. Busque un socio especializado para que puedan analizar en conjunto temas tan importantes como: ¿Desea adquirir el equipo al final del contrato? ¿Vale la pena invertir ese valor remanente por algo que podría estar casi obsoleto? ¿Será más ventajoso iniciar un nuevo contrato, con un equipo más moderno y tecnológicamente avanzado?

Por supuesto que ni el renting ni el leasing serán siempre la opción más indicada para la adquisición de equipos – tal como la compra al contado o con recursos de crédito no siempre será la opción más ventajosa para ese mismo fin. Sin embargo, el renting y leasing son soluciones que se deben tener en cuenta en el momento de alquilar equipos.

Es su responsabilidad estudiar y analizar bien las diversas opciones disponibles y elegir aquella que sea más beneficiosa para su empresa. Pero no tiene que hacerlo solo. En Liqui.do siempre tenemos las puertas abiertas para ayudarle a encontrar la mejor solución de renting para su empresa.